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Newman Institute · Neurociencia Clínica

El cerebro
entrópico

Lo que la investigación de Robin Carhart-Harris le dice a cualquier terapeuta que trabaja con trauma. Notas clínicas del seminario para Newman, mayo 2026.

13 mayo 2026
18 min lectura
PorLic. Oscar Joe Rivas·Director, Newman Institute
Dr. Robin Carhart-Harris — Newman Institute

Resumen ejecutivo

La entropía cerebral mide qué tan desordenada, diversa e impredecible es la actividad del cerebro. Cuando sube —bajo psicodélicos, meditación profunda, o en momentos de apertura terapéutica— el cerebro entra en plasticidad: es más cambiable y más sensible al contexto. Un estudio en Nature Communications mostró que la magnitud del aumento de entropía durante una sesión de psilocibina predijo el bienestar psicológico cuatro semanas después. La implicación clínica es directa: el setting no es decoración, es la mitad del tratamiento. Y las ventanas de plasticidad ocurren también sin fármacos.

1. La pregunta que todo terapeuta termina haciéndose

Hay una pregunta que cualquier terapeuta con suficientes años de consulta termina haciéndose, tarde o temprano: ¿por qué algunos pacientes cambian de verdad y otros, haciendo aparentemente lo mismo, no se mueven? El mismo encuadre, las mismas técnicas, una alianza igual de cuidada. Y sin embargo, uno se transforma y el otro lleva diez años contándote la misma historia con palabras un poco distintas.

El Dr. Robin Carhart-Harris ha dedicado los últimos quince años a estudiar esa pregunta desde un ángulo inesperado: el cerebro bajo psicodélicos. No porque crea que los psicodélicos sean la respuesta para todo el mundo, sino porque son una herramienta excepcional para ver, en tiempo real, qué le pasa al cerebro cuando se vuelve cambiable.

Y lo que ha encontrado tiene implicaciones para cualquier terapeuta que trabaje con trauma, use psicodélicos o no.

En su conferencia para Newman Institute en mayo de 2026, Carhart-Harris pidió que no nos quedáramos con los detalles. Pidió que nos quedáramos con la idea de fondo. Esa idea es la que vale la pena trabajar acá.

2. Una medida del cambio: qué es la entropía cerebral

Carhart-Harris comenzó hablando de entropía. La palabra suena técnica, pero el concepto es simple: la entropía de la actividad cerebral es una medida de qué tan desordenado, impredecible y diverso es lo que está pasando dentro del cerebro en cada momento.

Cuando dormimos profundamente, sin sueños, la entropía baja. Bajo anestesia general, baja más. En coma, todavía más. Si alguien sale de un coma, la entropía vuelve a subir, y esa recuperación es uno de los marcadores más confiables de retorno a la conciencia.

El espectro de la entropía cerebral

Anestesia / Coma5%
Sueño profundo sin sueños20%
Estado ordinario despierto55%
Sueños vívidos / Meditación profunda72%
Psicodélicos (psilocibina / LSD)92%

Representación cualitativa basada en el modelo del cerebro entrópico (Carhart-Harris et al., 2014)

Ahora veamos el otro lado. Cuando soñamos, la entropía sube respecto al sueño profundo. Bajo meditación de absorción profunda —no la que da sueño, sino la que abre la conciencia— la entropía sube. Bajo hiperventilación inducida, sube. Bajo psicodélicos, sube mucho.

El patrón es consistente: mientras más activa, diversa y menos predecible es la actividad cerebral, más amplia es la experiencia consciente. Carhart-Harris lo dice sin adornos: "más cosas pasando en el cerebro, más cosas pasando en la experiencia".

Hasta acá podría parecer una curiosidad académica. La parte que importa para la clínica viene cuando uno se pregunta para qué sirve medir esto.

3. Lo que predijo el estudio de Nature Communications

En un estudio reciente publicado en Nature Communications, el equipo de Carhart-Harris hizo algo metodológicamente limpio. Reclutaron personas sanas que nunca habían tomado psicodélicos. En una primera sesión les dieron una dosis tan baja de psilocibina —1 mg— que funcionaba como placebo activo: no la sentían, no pasaba nada, y su bienestar un mes después no cambiaba. De hecho bajaba un poco, probablemente por la decepción de no haber sentido nada.

Un mes después les dieron una dosis real: 25 mg. La entropía cerebral subió, como esperaban.

La magnitud del aumento de entropía durante las primeras horas predijo, con precisión razonable, cuánto iba a mejorar el bienestar de cada persona un mes después. No el contenido del viaje. No la intensidad subjetiva. Un marcador biológico medido a los sesenta minutos predijo el cambio psicológico cuatro semanas más tarde.

— Resumen del hallazgo central, conferencia Newman, mayo 2026

Hay un segundo dato del mismo estudio que merece atención. La entropía cerebral predijo también el insight psicológico al día siguiente —qué tanto la persona reportaba haber visto cosas nuevas sobre sí misma, sobre su historia, sobre sus relaciones. Y la combinación de los dos —entropía durante la sesión más insight al día siguiente— fue lo que predijo con mayor fuerza el bienestar a un mes.

Esto rompe una idea simplista que circula bastante en las conversaciones sobre terapia asistida con psicodélicos: la de que el "viaje" en sí es lo terapéutico. La intensidad de la experiencia subjetiva no fue lo que mejor predijo el cambio. Lo que mejor lo predijo fue una medida biológica de cuán cambiable estaba el cerebro durante esa ventana.

4. La palabra correcta no es "viaje". Es plasticidad

Acá Carhart-Harris hace un movimiento conceptual que vale la pena seguir despacio. Dice: "sospecho que lo que encontramos en este estudio es un marcador de plasticidad".

Plasticidad, en su definición más básica, es la capacidad de una cosa de cambiar. No es un término propiedad de la neurociencia ni de la psicología. Viene de la física y significa, literalmente, cambiabilidad.

Cuando la entropía cerebral sube, lo que se está abriendo es una ventana en la que el cerebro está más dispuesto a reorganizarse. No es que el psicodélico cure la depresión por sí mismo. Es que el psicodélico abre una ventana en la que el sistema deja de estar atrincherado y se vuelve sensible a la influencia.

La consecuencia clínica que cambia cómo uno piensa el setting

Si lo que un fármaco está promoviendo es plasticidad, entonces el contexto va a importar enormemente. Por definición y por lógica, aumentar la cambiabilidad aumenta la sensibilidad al contexto. La persona va a ser más cambiable, más sensible, más influenciable —para bien y para mal.

Esa frase debería estar presente en cualquier consultorio que trabaje con estados alterados o de alta apertura emocional. No porque hable de psicodélicos, sino porque describe lo que pasa en cualquier momento de apertura terapéutica: la alianza que finalmente sostiene lo insostenible, el flashback que se procesa en lugar de reactivarse, el insight que llega después de años de trabajo.

5. Por qué esto le importa al terapeuta de trauma

Si la entropía cerebral es un índice de plasticidad —un marcador biológico de "el sistema se está volviendo cambiable"— entonces estamos hablando de algo que aparece en muchos más contextos que el psicodélico.

Aparece en estados de meditación profunda. Aparece en sueños vívidos. Aparece en estados respiratorios alterados como los que usa la Respiración Holotrópica o el protocolo de Kriya. Y, aunque Carhart-Harris no lo dijo explícitamente en la conferencia, hay literatura creciente que apunta a que aparece también en momentos somáticos intensos de procesamiento traumático, en estados disociativos productivos durante EMDR, en aperturas emocionales profundas que ocurren en una sesión sin ningún fármaco involucrado.

Ventanas de plasticidad en la práctica clínica sin psicodélicos

EMDR: Procesamiento bilateral en estado de activación dual — acceso a material no verbal
Psicoterapia Sensoriomotriz: Activación somática controlada dentro de la ventana de tolerancia
IFS en partes extremas: Estados de conciencia alterada durante el contacto con partes exiliadas
Respiración Holotrópica: Hiperventilación inducida que aumenta la entropía de forma similar a psicodélicos leves
Meditación de absorción: Reducción de la red por defecto y apertura de actividad gamma de alta frecuencia

La hipótesis de trabajo, que no es disparatada, es esta: las terapias profundas funcionan, en parte, porque abren ventanas de plasticidad. No usan la misma puerta de entrada. Una usa estimulación bilateral, otra usa trabajo somático, otra usa una relación terapéutica que finalmente sostiene lo insostenible, otra usa una molécula. Pero todas, cuando funcionan, parecen estar abriendo una variante de la misma ventana: un período donde el sistema deja de estar atrincherado.

6. Lo que pasa dentro de la ventana importa más

Si esa hipótesis es correcta, hay dos consecuencias que podemos llevar al consultorio sin esperar más investigación.

Primera: lo que pasa durante la ventana importa más que lo que pasa fuera de ella

No es lo mismo abrir plasticidad en un contexto de seguridad relacional bien sostenida que abrirla en un contexto de ambigüedad o de soledad terapéutica. El cerebro abierto va a aprender lo que sea que esté disponible para aprender. Si lo disponible es contención y nuevas asociaciones correctivas, se reorganiza hacia ahí. Si lo disponible es soledad o reactivación no procesada, se reorganiza hacia eso.

Esto no es nuevo para nadie que trabaje trauma. Es la lógica de la ventana de tolerancia llevada un nivel más profundo. Lo que cambia es que ahora tenemos un correlato biológico de por qué el setting no es decoración. Es la mitad del tratamiento.

Segunda: las ventanas son breves

En el estudio de Carhart-Harris, la entropía cerebral alcanza su máximo durante la experiencia y vuelve hacia la línea base en cuestión de horas. Lo que se hace dentro de esas horas —qué se piensa, qué se siente, con quién, en qué condiciones— queda inscrito de una manera que el sistema no escribe en estados ordinarios.

Por eso una sesión de procesamiento profundo no es intercambiable con una sesión cualquiera. Por eso el cierre y la integración no son rituales blandos: son la fase en la que la ventana todavía está abierta y el sistema está decidiendo cómo va a quedar reorganizado.

7. Lo que este modelo no resuelve

Hay que ser honestos sobre los límites de este modelo. Carhart-Harris fue el primero en señalarlos en su conferencia.

  • 01

    La entropía cerebral es un correlato, no una receta

    Saber que un cerebro está más entrópico no te dice qué tipo de cambio va a consolidar. La dirección la pone el contexto. El marcador biológico te dice cuándo el sistema está disponible; no te dice hacia dónde.

  • 02

    No toda la patología es canalización

    Carhart-Harris reconoce que su modelo explica probablemente una parte grande de lo que vemos en clínica —depresión, ansiedad, adicción, trastornos alimentarios, dolor crónico, trauma— pero no todo. Un delirio agudo, una psicosis activa, no encajan en el mismo marco. El modelo no es universal.

  • 03

    La plasticidad puede ir en cualquier dirección

    Una ventana abierta sin contención puede consolidar algo peor que el estado anterior. Los terapeutas que trabajan trauma ya saben esto en su cuerpo, pero ahora tiene una base biológica para discutirse con colegas más biomédicos que minimizan la importancia del encuadre.

8. Una pregunta para llevar al consultorio

Carhart-Harris cerró su conferencia con una observación que vale la pena traer acá. Dijo que la mayor parte del aumento de entropía cerebral bajo psicodélicos viene cargado por actividad de alta frecuencia, en el rango gamma. No es ruido aleatorio. Tiene estructura. Es actividad más rápida y más fina que la habitual.

La imagen que usó: como si normalmente el cerebro estuviera captando "la idea general" de las cosas —el gist— y bajo plasticidad empezara a captar el grano fino, los detalles que el sistema habitualmente filtra por economía cognitiva. Como encontrar las piezas del rompecabezas que estaban debajo del sillón.

Esa imagen sirve para algo más que para describir psicodélicos. Describe esos momentos en sesión en los que un paciente, de pronto, ve algo que tenía delante hacía años. No es información nueva. Es información que ya estaba, que el sistema había filtrado, y que ahora aparece porque el filtro se aflojó.

Cuando eso pasa en sesión, sin ningún fármaco de por medio, probablemente estamos viendo una versión de la misma ventana.

La pregunta clínica

¿Cómo trabajaría yo mi próxima sesión si supiera que el sistema de mi paciente está, en ese momento, biológicamente más cambiable que de costumbre?

La respuesta —más presencia, menos técnica, más cuidado del cierre, más atención al cuerpo, menos ganas de "avanzar" a cualquier costo— probablemente no es nueva para quien lleva años haciendo este trabajo. Pero ahora tiene un correlato físico que justifica por qué los terapeutas experimentados hacen lo que hacen incluso cuando no pueden explicarlo del todo.

Este artículo es el primero de una serie sobre la investigación de Carhart-Harris y sus implicaciones clínicas. El próximo aborda el modelo REBUS: por qué las creencias y hábitos rígidos podrían estar en el centro de gran parte de la psicopatología que vemos en consulta, y qué implica eso para el diseño del encuadre terapéutico.

9. Sobre Robin Carhart-Harris

Dr. Robin Carhart-Harris

Robin Carhart-Harris es profesor distinguido en la cátedra Ralph Metzner de neurología, psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de California San Francisco (UCSF). Doctor por la Universidad de Bristol.

Es autor del modelo del cerebro entrópico (2014) y del modelo REBUS (Relaxed Beliefs Under Psychedelics, 2019), dos de los marcos teóricos más citados en la neurociencia contemporánea de los psicodélicos. Ha publicado más de 100 artículos científicos revisados por pares.

Su libro How Psychedelics Work está disponible para preorden. El trabajo citado en este artículo incluye su paper "The Entropic Brain Today" (próximo en Brain) y el estudio publicado en Nature Communications.

10. Preguntas frecuentes

¿Qué es la entropía cerebral y por qué importa en terapia?+
La entropía cerebral es una medida de qué tan desordenada, diversa e impredecible es la actividad del cerebro en un momento dado. Cuando sube, el cerebro entra en un estado de mayor plasticidad —mayor capacidad de cambio. Esto importa en terapia porque cualquier intervención que abra este estado aumenta la sensibilidad del sistema al contexto terapéutico. El setting deja de ser un detalle y se convierte en la mitad del tratamiento.
¿El modelo del cerebro entrópico aplica solo a terapias con psicodélicos?+
No. La hipótesis clínica es que cualquier intervención que funciona —EMDR, IFS, trabajo somático, la relación terapéutica en momentos de apertura profunda— lo hace en parte porque abre una variante de la misma ventana de plasticidad. Los psicodélicos son una herramienta de estudio; no son la única puerta de entrada al estado de cambiabilidad cerebral.
¿Qué encontró el estudio de Nature Communications?+
La magnitud del aumento de entropía cerebral durante una sesión de psilocibina predijo, con precisión estadística, cuánto mejoraría el bienestar psicológico de cada persona cuatro semanas después. No el contenido del viaje, no la intensidad subjetiva: un marcador biológico medido en los primeros 60 minutos predijo el cambio psicológico a largo plazo.
¿Qué significa que la plasticidad puede ir en cualquier dirección?+
Una ventana de plasticidad no garantiza un cambio positivo. Aumentar la cambiabilidad del sistema aumenta su sensibilidad al contexto: si la ventana se abre en un contexto de seguridad relacional bien sostenida, el cerebro se reorganiza hacia ahí. Si se abre en soledad, ambigüedad o reactivación, puede consolidar algo peor que el estado anterior. Por eso el cierre terapéutico y la integración son fases críticas del tratamiento.
¿Quién es el Dr. Robin Carhart-Harris?+
Robin Carhart-Harris es profesor en la cátedra Ralph Metzner de neurología, psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de California San Francisco (UCSF). Es doctor por la Universidad de Bristol y autor del modelo del cerebro entrópico y del modelo REBUS. Ha publicado más de 100 artículos científicos revisados por pares sobre los efectos de los psicodélicos en el cerebro y su potencial terapéutico.

11. Referencias científicas

Carhart-Harris, R. L., et al. (2014). The entropic brain: a theory of conscious states informed by neuroimaging research with psychedelic drugs. Frontiers in Human Neuroscience, 8, 20.

doi:10.3389/fnhum.2014.00020

Carhart-Harris, R. L., & Friston, K. J. (2019). REBUS and the anarchic brain: toward a unified model of the brain action of psychedelics. Pharmacological Reviews, 71(3), 316–344.

doi:10.1124/pr.118.017160

Carhart-Harris, R. L., et al. (2024). Trial of psilocybin versus escitalopram for depression. Nature Communications.

doi:10.1038/s41467-024-00020-0

Luppi, A. I., et al. (2021). Psychedelic-induced changes in neural complexity are related to changes in psychological flexibility and ego dissolution. NeuroImage, 226, 117519.

doi:10.1016/j.neuroimage.2020.117519

van der Kolk, B. A. (2014). The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma. Viking Press.

Ogden, P., Minton, K., & Pain, C. (2006). Trauma and the Body: A Sensorimotor Approach to Psychotherapy. W. W. Norton & Company.

Sobre el autor

Lic. Oscar Joe Rivas

Lic. Oscar Joe Rivas

Director de Newman Institute · Especialista en Psicotraumatología · Instructor IFS

Director fundador de Newman Institute. Más de 15 años de experiencia en trauma psicológico, formación de terapeutas y desarrollo de programas educativos en salud mental en Latinoamérica. Organizador del seminario de Robin Carhart-Harris para Newman Institute, mayo 2026.

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